domingo, octubre 18, 2009

Ágora *****



“Es una historia del pasado sobre lo que está pasando ahora; un espejo para que el público mire y observe desde la distancia del tiempo y del espacio, y descubra, sorprendentemente, que el mundo no ha cambiado tanto”. Alejandro Aménabar.



Últimamente tengo mucha suerte con las películas. Malditos bastardos y ahora Ágora (dejaré a Rec2 para otro día que está en otro nivel). Alejandro Aménabar firma una película redonda y sumamente interesante, una historia cruda y real como la vida misma. Creo que la cita inicial del propio director ya lo dice todo.



Bajo la historia de la vida de la filósofa Hipatia nos encontramos una guerra de religiones: paganos, cristianos y judíos. A lo largo de toda la película lo que vamos a poder ver es la crueldad, la sinrazón, el sinsentido y el afán de destrucción que supone cualquier religión, nos encontramos ante una dura crítica de las creencias religiosas, en este caso, especialmente contra el Cristianismo plagado de personajes oscuros, tanto interior como exteriormente.





Al lado de todo esto, Hipatia vive sin abrazar la fe cristiana y proclamando su fe en la Filosofía. Metida en su propio mundo que no va más allá de la enseñanza a sus discípulos, la Biblioteca de Alejandría y la contemplación y desentrañamiento de los astros, intenta calmar los ánimos enfrentados viendo cómo todo se desmorona sin ceder un ápice en sus convicciones que la llevarán a una muerte vil y descarnada que Aménabar narra en las palabras de los cristianos para que la conozcamos pero que no muestra, muy acertadamente, a nuestros ojos mediante la inserción de un personaje, antiguo esclavo de Hipatia convertido al Cristianismo, que dulcificará la ejecución.





La película está llena de personajes profundos e interesantes, a destacar junto a Hipatia el personaje de Orestes que se convertirá en precepto de Roma y que nunca dejará de escuchar los consejos de la filósofa ni la negará aunque eso suponga arriesgar su vida. Orestes que históricamente dejó el cargo tras la muerte de Hipatia y tras informar a Roma para que se iniciara una investigación sobre Cirilo, que fue pospuesta repetidas veces.



Ágora es una invitación a la reflexión continua. El mensaje, para mí, está contenido en Hipatia, sus palabras y la relación con los astros: ¿y si no hay un centro?, ¿y si nosotros no lo somos? Aplíquese a todo esto una metáfora con las religiones. Como a Hipatia, puede romper el corazón eliminar ese centro, desplazarlo, quedar desprotegidos pero más libres ante una nueva situación más difícil pero más sensata y valiente, y para ello es necesario no doblegar la voluntad, sobre todo en tiempos difíciles.

En fin, ya no quiero hacer más moralina. Una historia triste, un Amenábar tan bueno como siempre y que también sabe conectar con el público (en este caso, desafortunadamente, no lo hará contodos) y buenas interpretaciones. Una película tan histórica como actual, consuélenos que al menos hemos avanzado para poder ver en la pantalla una reflexión así y personas capaces de realizarla.



6 comentarios:

Fergus el Destructor dijo...

Estoy de acuerdo contigo, una película muy buena... sobre todo para ser española (aunque, realmente, tiene bastante poco de española).

El final "histórico pero inventado", me gustó mucho, algo así es lo que me hubiese gustado para Malditos Bastardos.

Ireth dijo...

El final es lo más suave y correcto que podría ser dada la historia, sin embargo, no por eso deja de ser igualmente dramático.

Aménabar es un gran director para mí, se califique como se califique su cine.

Por cierto, además de la crítica a las religiones creo que debí hacer hincapié en la crítica principal contra cualquier fanatismo (que, claro, está ligado a las primeras).

JoseAngel dijo...

Ha sabido Amenábar encontrar el punto entre la crítica al cristianismo y al borreguismo ambiental acomodaticio, y la crítica al integrismo violento de los islamistas hoy. Lo que menos me gustó las narraciones en off, torponas. Aquí mi reseña: http://vanityfea.blogspot.com/2009/10/ahora-una-de-tesis.html

Anónimo dijo...

Se ve que no coincidimos en películas... tiene cosas positivas, eso sí, que bajo mi punto de vista son la construcción de personajes (coherentes y con las motivaciones bien explicadas), la magnífica ambientación (aunque ahí va mi inculta opinión, porque no tengo ni idea del tema; pero los escenarios eran impresionantes), la estupenda interpretación de la protagonista y la forma de tratar las luchas de religión, en las que se olvida quién empieza porque el aumento de barbaridades hace que se pierda el norte, ni buenos ni malos sino todo lo contrario, solo seres humanos.

Hasta ahí muy bien, pero creo que se pasa mucho con la violencia, que buena parte de la que hay es gratuita y que... se me hizo larguísima; dura un par de horas pero no sé lo que falla en el tiempo narrativo que me parecieron cinco. Estuve a punto de salirme del cine, la verdad. Son solo dos fallos, pero tan grandes y que afectan tanto a la base de la película que para mí la estropean por completo. Lástima.

Clara

Ireth dijo...

Estoy de acuerdo contigo JoseAngel, lo único que para mí no cuajaba eran esos planos del planeta y demás, entendía su función pero no me convencía la estética.

Por cierto, visitando tu blog he descubierto la existencia de Agora 2.0.

Ireth dijo...

Vaya Clara, a mí ni se me hizo larga ni a excepción de lo que he dicho en el anterior comentario veo nada que no cuadre.

El otro día alguien me dijo también que Ágora era demasiado violenta, y me chocó, a mí no me lo pareció en ningún momento, de hecho creo que Aménabar atenúa bastante la realidad para no herir la sensibilidad del espectador. Pero, claro, ese es ya mi punto de vista.