lunes, marzo 20, 2006

Sonetos de amor y otros delirios (de Shakespeare)




Ya tardaba... pero sí, ayer volví a disfrutar del teatro: esta vez Sonetos de amor y otros delirios, obra teatral puesta en escena en el Principal por la compañía aragonesa Teatro del Temple basándose en los textos de William Shakespeare.

Si estáis pensado en algo tradicional iros olvidando. La obra fue todo menos clásica. Los actores (Javier Aranda, José L. Esteban, Francisco Fraguas, Laura Gómez-Lacueva y Ana García) llevaron a cabo una reinterpretación de los sonetos de Shakespeare, demostrando que la literatura y su interpretación puede ser tan variada y relativa como lo son sus lectores, sus pensamientos y circunstancias en un momento determinado.

Comenzó la sesión con un juego de los actores, de "Paco" y los técnicos de sonido e iluminación, una discusión que al comienzo pudo desconcertar al público. Todo formaba parte de la trama. Los actores, vestidos de calle, con un escenario a medio montar, comenzaron a declamar, cada uno a su manera, los sonetos del inglés, intentando esclarecer qué quería decir con ellos, imaginando personajes, historias, ...

No sé si es una buena calificación hablar de teatro experimental ya que la ruptura no era tan considerable. Pero por la austeridad y funcionalidad del escaso decorado, el vestuario (vaqueros, calzoncillos, chupas, pelucas, ...), el juego de papel de ficción y realidad teatral (en una estructura especular), la irrupción del lenguaje cotidiano, la interacción con el público, ... todo contribuyó a crear un clima agradable que arrancó numerosas carcajadas y sonrisas al público, un público que, sin darse demasiada cuenta, iba entrando en el verdadero universo de Shakespeare.

La verdad es que fue algo diferente a lo habitual, fresco y totalmente recomendable!

La obra me ha dado para escribir lo siguiente:

WILLIAM EN PAÑOS MENORES

William llamaba a mi puerta

vestido de jeans y chupa de cuero,

a ratos en paños menores y calzoncillos.

*

William asomaba entre sonetos,

sonetos de amor ambiguos,

y yo, desde mi butaca,

evadida invadía la obra

interaccionando con versos vividos.

*

William se reía desde una camiseta,

se sabía sublime sobre las tablas

convirtiendo funciones en teatro vital.

*

Y yo, desde mi escorada butaca

comprendía que, de un tiempo

a esta parte, pertenecía a los textos.

*

¿Mi vida es teatro?

Pues no, no lo creo.

¿El teatro es vida?

Puede que esté en lo cierto.

*

Los enredos de William,

aquellos de una noche de verano,

los del sueño, aquellos que fueron

chascarrillos de la fantasía.

*

El escritorio, la pluma, el bosque,

la caja de herramientas,

Oberón y Titania en un escenario perenne,

de jóvenes, lo nuevo, diferente,

la interpretación alternativa.

*

Ayer en el Principal, domingo,

reencontré a un viejo amigo,

a William, iba en calzones...

para más señas, pregunta por William,

dicen que responde a Guillermo...

... Shakespeare.

2 comentarios:

Antonio Manuel dijo...

Cómo se nota que estamos en plena fase de creación literária, eh!... No me piques que me compongo algo! jejejeje!

Pues sí, una muy descable y original puesta en escena shakespeareana. Lo pasamos realmente bien en esta bocanada de aire renovador de un clásico atemporal.

Nada que completar de tu crónica, secundo todo, incluida la estructura de "mise en abîme" (Túa estaría orgulloso de nosotros!)

Ireth dijo...

Orgulloso no, orgullosísimo, es que crea escuela jeje, que lo que dice no cae en saco roto!

Gracias por secundarme en todo y no llevarme la contraria (por una vez... ;-)).

Muy buena tu caracterización de "bocanada de aire renovador de un clásico atemporal". Qué creativos somos jajajajaja.