lunes, noviembre 26, 2007

El método Grönholm (in extremis)


El viernes pasado Max, Fergus y yo asistimos in extremis al la representación de El método Grönholm en el Teatro Principal. Y digo in extremis porque de no ser por un papel de la mujer de la taquilla y a la gestión del Destructor, Fergus y yo nos quedamos fuera.

El argumento de la obra nos era bien conocido, aunque no habíamos visto la película que se hizo a partir de la misma.

Esta obra de Jordi Galcerán narra, con cuatro personajes, un curioso proceso de selección de personal para conseguir una plaza de ejecutivo en una importante multinacional. Un "juego" de roles o de habilidad tras otro, en el que estos cuatro actores (Jorge Bosch, María Pujalte, Jorge Roelas, Eleazar Ortiz) despliegan todas sus dotes y consiguen hacer creíbles sus papeles y múltiples identidades en la obra.

¿Realmente son todos candidatos? ¿Hay algún infiltrado de la multinacional? ¿Es cierto todo lo que cuentan? ¿Vale todo para conseguir un trabajo? Estas y otras respuestas se irán revelando en el transcurso de la acción.

Hay numerosas situaciones cómicas: transexualidad, el Papa, un político con la voz de Franco, un payaso... En definitiva, al público le gustó el juego que terminó en un sorprendente giro final.

Destaca el trabajo de Jorge Bosch, creo que a él se deben las situaciones más conseguidas y de más tensión de la obra.

En conclusión, una buena obra, de temática actual (ya que estos procesos de selección no son tan irreales como pudieran parecer), recomendable, a pesar de que no se trata de una obra maestra.

P.D.: Por supuesto, las entradas y la agenda donde estaban aparecieron esa misma noche al llegar a casa...

6 comentarios:

AITOR dijo...

¿Cuatro actores? ¿Múltiples personajes?

Yo sí que he visto la película (que me gustó bastante, por cierto) y tenía un esquema muy de teatro, pero aún así no me hago mucho a la idea de cómo será con tan pocos recursos...

Ireth dijo...

Jeje Aitor, cómo se nota que el teatro no es de tu devoción...

Me refería a múltiples personajes porque cada uno de los cuatro adoptaba diferentes roles o personalidades.

No son tan pocos, es más, dos de las mejoras obras que he visto, La cena y Wit, tenían sólo dos personajes y uno respectivamente (con alguna aparición furtiva de algún figurante). Por no hablar de los geniales monólogos-obras de El Brujo.

Fergus el Destructor dijo...

Todo un triunfo ver la obra jaja, un autógrafo de la taquillera en mi armario lo atestigua jaja.

La obra me gusto bastante, el que menos gracia me hizo fue Jorge Roelas/Alfredo Landa pero le perdono por su impagable imitación de Franco, el mejor Jorge Bosch, con un personaje con un sentido del humor bastante cínico y fuera de lo común. Aunque las risas del público me hacen sospechar que la mayor parte de la gente se quedó con la sensación contraria.

Ireth dijo...

¡Ya veo que por fin has conseguido el papel-acreditación amarillo! Guárdalo como un trofeo.

Estoy de acuerdo contigo en que la suya fue la mejor actuación. No creo que a la gente no le simpatizara, tenía su "lado oscuro" pero creo que no se presentaba como un antihéroe, para mí era el personaje más trabajado por ese cinismo y sarcasmo que dices.

Eso sí, pobre Alfredo Landa...

Fernando dijo...

Ese tipo de gags chavacanos y sin gracia que comentas (y tristemente repetitivos en las producciones "estándar", tal y como has reseñado en Luces de Bohemia, La tempestad...) no hacen sino certificar la muerte del verdadero teatro en nuestro país. Una manifestación del alma humana que no ha resistido los embates de las manías y los tics televisivos ni el choque con un público que necesita reirse cada quince minutos.

Triste.

Por lo demás, espero que todo te vaya bien, Ireth :-) Besos!

Ireth dijo...

Todo muy bien Fer, ¡gracias! :-)

No sé si has visto la obra pero creo que en este caso, yo por lo menos, no hablaría de chavacanería en los gags de El método porque creo que no sólo pretendían hacer reír sino que escondían mensajes más duros tras esas caricaturas.

¡Un beso!